Mediáticamente conocido como “El loco de la ballesta”, Andrés Rabadán se hizo famoso tras hacer descarrilar tres trenes y matar a su padre con una ballesta en el año 94, unos hechos incomprensibles que lo llevaron a un internamiento psiquiátrico en un módulo penitenciario.
Ópera prima de Ventura Durall, “Las 2 vidas de Andrés Rabadán” narra un año de la vida de Rabadán once años después de los crímenes: en ese momento, la entrada de una nueva psiquiatra obligará a Rabadán a revisitar su oscuro pasado para entender por qué llegó a cometer sus terribles crímenes, a la vez que empieza a desarrollar una relación cada vez más intima con una de las enfermeras del centro.
“El perdón” es el reverso del film de ficción, su hermano gemelo, un documental que explica los hechos que ocurrieron en el pasado, desvela secretos insondables y nos muestra a los personajes reales de la historia, sus miedos, sus angustias y sus deseos. Y todo ello, en una estructura en la que se van desgranando poco a poco los misterios escondidos, haciendo crecer la emoción y la intriga, al mismo tiempo que la inquietud artística aflora como la mejor compañía de Rabadán en su proceso de reconstrucción personal.
Ambas obras entroncan temáticamente para sumar valores distintos y crear así un todo de dos caras que se complementan, difuminando así la ya de por si frágil frontera entre ficción y documental.